Histórico obras de teatro representadas

 

 Griegos
 
Tragedia
 
Eurípides (Atenas 485-Pella 406)
 
Biografía
 

Poco se sabe de su vida, salvo las fechas en que se representaron algunas de sus tragedias, el año de su nacimiento, la marcha a los 71 años a Tesalia y más tarde a Pella, la corte del rey Arquelao de Macedonia en el 408, y donde murió en el 406, poco antes de la muerte de Sófocles, que era más joven. Allí escribió Bacantes e Ifigenia en Áulide. De acuerdo con un sincronismo tradicional, Eurípides nació en Flía (Ática) el día de la batalla de Salamina en el 480 y Sófocles, aún adolescente, dirigió el coro que cantó la victoria.

Parece que no son ciertas las noticias que circulaban sobre la modestia de su origen, sobre su misoginia, sus problemas domésticos, detalles sobre su vida sexual (que hubiera aprovechado Aristófanes en sus comedias, si hubieran sido ciertos), sobre la influencia de Anaxágoras, Pródico y Sócrates, con quienes trató o sobre su muerte consecuencia de un amorío en Macedonia. Fue el primero de los atenienses en poseer una biblioteca y no se aisló de las corrientes intelectuales de la época.

Su carácter amante de la vida solitaria y retirada, su misoginia real o ficticia, la audacia y profundidad con que presenta los caracteres femeninos, la novedad en el tratamiento de los mitos... le granjearon una fama de soberbia y contribuyeron a esa falta de afecto por parte de sus conciudadanos que hizo que no gozara del favor del público en la misma medida que Sófocles, pues sólo consiguió cuatro triunfos en el concurso trágico, el primero a los 43 años; en tres de las 11 comedias conservadas de Aristófanes el comediógrafo lo ataca sin piedad, tanto desde el punto de vista de su vida como de su pensamiento. Una de sus tragedias más famosa y más representada, Medea, obtuvo sólo el tercer lugar.

Si no tuvo suerte en vida, sí la tuvo tras su muerte: en las Dionisias del 406 Sófocles ya nonagenario, al enterarse de la muerte de su rival, se presentó al público de luto y sin corona lo mismo que los actores y coreutas, en señal de duelo. Su prestigio y popularidad a lo largo de la historia ha sido enorme, ha sido el gran modelo a imitar: la literatura posterior ha seguido su pauta.

En cuanto a sus innovaciones dramáticas, se pueden destacar la gran variedad de composiciones musicales, la escasa intervención de los coros en la acción –fundamentalmente líricos e introductores de personajes-, el uso del prólogo que informa sobre los antecedentes del drama, la preferencia por la acción, la anécdota, la intriga la “anagnórisis”, el deus ex machina.

En cuanto a la temática, se ve condicionado por la costumbre de tratar los temas mitológicos o épicos tradicionales, y al no creer en ellos, procura “modernizar” a los personajes convencionales, tomando los nombres pero modificando sus caracteres, leyendas y lenguaje. Su crítica al legado mítico y su escepticismo le valieron la fama de ateo en una época en que el avance del racionalismo y los fracasos en la Guerra del Peloponeso estaban minando la confianza de los atenienses en los ideales que habían propiciado su creencia en la democracia.

Sobresale en sus tragedias el estudio de las pasiones humanas en sus momentos de exaltación y paroxismo que representa un notable progreso en la profundización psicológica del corazón humano, especialmente el femenino: Medea, Ifigenia, Clitemnestra, Hécuba, Yocasta, Ágave, etc...

 
 

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