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El olvido por Admeto de los sacrificios
debidos el día de su boda con Alcestis a Ártemis es
castigado con su muerte, que sólo se puede evitar si alguien
de la familia muere en su lugar. Sólo su esposa se declara
dispuesta a morir. Una sirvienta explica la triste situación
de Alcestis, que se arroja llorando en el lecho y pide a su
esposo que no dé madrastra a sus hijos.
Al presentarse Heracles en el palacio como
huésped, se entera de la causa de los lamentos y el duelo de
la familia, se declara dispuesto a enfrentarse con Tánatos,
arrebatarle su víctima y compensar así a Admito por su
hospitalidad.
La arrebata del Hades y se la devuelve a su
marido y, en medio de la alegría general, se preparan coros
para celebrar el reencuentro. |