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Diceópolis, harto de los políticos y de la
guerra, encarga a Anfiteo un tratado de paz privada de 30
años para él y su familia, simbolizado en un jarro de vino.
El coro de carboneros, muy castigado por las
incursiones de los espartanos, se opone a la paz y ataca a
los participantes en la procesión con que la celebra, pero
Diceópolis pretende defenderse con la oratoria, para lo que
acude en primer lugar a Eurípides para pedirle atuendos que
muevan a compasión.
El protagonista vence y establece un mercado
libre al lado de su casa.
En la escena final el protagonista acude
alegre y medio borracho al banquete apoyado en dos
cortesanas, mientras Lámaco llega auxiliado por dos soldados
porque se ha herido no muy noblemente al saltar una
trinchera. |