Es hijo del Titán Japeto y hermano por tanto de Prometeo, el benefactor de los hombres. Pertenece a la generación anterior a los dioses olímpicos.
Cuando Zeus y sus hermanos se rebelaron contra su padre Crono, que era el dios del universo por entonces, Atlas encabezó el ejército de los Titanes en contra de los dioses olímpicos. La guerra, llamada Titanomaquia fue larga y cruel. Vencieron los olímpicos y fue condenado a sostener la bóveda del cielo sobre sus hombros.
En esta tarea fue sustituido una vez por Hércules, pero éste consiguió devolverle con engaños la pesada tarea de aguantar la bóveda celeste.
Se cuenta que Perseo lo convirtió en la cordillera Atlas en el Norte de África después de enseñarle la cabeza de la Medusa que convertía en piedra a todo el que la miraba.
Se le representa manteniendo grandes moles sobre sus hombros en recuerdo de su dura tarea.