Cuando Júpiter la vio, cansada y sin que nadie la custodiase, dijo: “Al menos de esta aventura no se enterará mi esposa; y si se entera, sus reproches merecen tanto,  la pena en este caso! En el acto toma la figura y el atavío de Diana y dice: “Oh doncella que formas parte de mi cortejo, ¿en qué colinas has estado cazando?”

Ovidio, Metamorfosis, II, 421-426